Un enfoque de gestión más allá de la Reputación Corporativa

A día de hoy, son muchas las empresas que, independientemente de su ámbito, ya han implantado la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en su gestión empresarial, pero, ¿dotan este tipo de empresas a la RSC de la importancia que realmente merece?

¿Que es la RSC?

Según el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa la RSC es una forma de dirigir las empresas basada en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general.

El informe de Forética sobre “Responsabilidad Social de las Empresas: Fundamentos y enfoque de la gestión responsable” expone entre sus páginas un enfoque de la RSC basado en la gestión de aquellos aspectos que las leyes no pueden determinar en todos sus detalles e implicaciones. Todo esto conlleva la gestión de aspectos clave derivados de la situación actual de nuestro planeta: pobreza, brecha de género, Derechos Humanos no garantizados, contaminación y cambio climático, etc.

Estos aspectos fueron precisamente abordados en 2015 en el seno de las Naciones Unidas mediante la aprobación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En esta asamblea los países miembros de la ONU desarrollaron un plan de acción común para erradicar la pobreza y lograr alcanzar un desarrollo sostenible.

Este plan de acción se traduce en 17 ODS y 169 metas que pretenden abordar un desarrollo sostenible a través de su correlación con los 10 Principios del Pacto Mundial, valores esenciales que nacieron en el año 2000 y que se fundamental en diversas declaraciones de Naciones Unidas en materia de derechos humanos, normas laborales, medioambiente y anticorrupción y gozan de consenso universal.

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Los 10 principios del Pacto Mundial

El papel del sector privado

Actualmente, es incuestionable el papel decisivo del sector privado y en especial de la pyme en la sociedad, fundamentalmente debido a su influencia a escala global. Las cifras hablan por sí mismas, el sector privado supone el 52% del PIB mundial, mientras que en España esta cifra pasa a incrementar hasta alcanzar un 63%.

La atención a los aspectos clave que afectan al desarrollo sostenible del conjunto de nuestro planeta y que han sido abordados con anterioridad, no son más que la toma de conciencia por parte del sector privado, de la realidad de los negocios y es precisamente esa atención la que puede transformarse en decisiones, estrategias y políticas corporativas proactivamente comprometidas con el papel de las empresas en la sociedad.

El pasado mes de Febrero, Zaragoza acogió durante los días 7 y 8 de Febrero, el VI Congreso de Responsabilidad Social, dejándonos autocríticas como la realizada por Teresa Fogelberg, directora ejecutiva adjunta GRI, que habló precisamente de llevar a cabo la RSC, como una herramienta más allá del Marketing. Y es que uno de los principales problemas de la RSC radica en el concepto de la misma, siendo un concepto que a menudo es enmarcado o reconocido por las altas direcciones consistente en meras campañas comunicativas o de marketing, relacionándola en su totalidad con temas que atenderían únicamente a la reputación corporativa.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) debe entenderse como una suma de compromisos corporativos, valores y principios abordados desde la alta dirección con un objetivo común: impactar de forma positiva en la sociedad y en los diferentes grupos de interés identificados por una empresa. En estos casos, la RSC se integra en la gestión empresarial y supone un enfoque nuevo en la actividad: un planteamiento que está revolucionando el modo de hacer negocios a nivel mundial.

RSC en el sector privado

Los datos avalan además a España, como uno de los 10 países más avanzados e implicados en cuanto a RSC se refiere, siendo Aragón la Comunidad Autónoma más afianzada en la materia.

Uno de los conceptos más polémicos sobre la viabilidad de este tipo de estrategias y gestión empresarial es, ¿son factibles a medio/largo plazo aquellas empresas que no contemplen la sostenibilidad en su estrategia empresarial? En este sentido, la RSC supone abordar un triple compromiso: social, económico y ambiental que aportará numerosas ventajas competitivas en el mercado actual, además de un carácter distintivo en el enfoque de gestión de la empresa, basado en valores como la transparencia y la ética.

Abordar la RSC desde la estrategia empresarial como parte del ADN de una empresa no solo permitirá una gestión más responsable o preparada ante futuras políticas y legislaciones en la materia, sino una serie de beneficios como la retención del talento, la mejora de la productividad, la fidelización de clientes, la reducción de riesgos, la facilitación de la financiación, el fomento de la innovación, la eficiencia energética, el acceso a contratos y subvenciones o la mejora de la reputación entre otros.

Como afrontar el cambio

Para todo ello, será importante contar con un Plan de Acción que responda a cuestiones cómo los recursos que se van a destinar, los plazos que lo acogen, qué se quiere conseguir, etc. Además, será importante contar con una serie de indicadores o KPI’S que nos permitan cuantificar nuestro impacto aproximado en la sociedad, KPI’S que deberán estar orientados a la mejora continua.

Dicho Plan de Acción podrá contemplar además un claro compromiso con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, siendo este una oportunidad de negocio para el sector privado, que, junto con los 10 Principios del Pacto Mundial, permitirán guiar a cualquier empresa, independientemente del sector o sectores sobre los que opere, a la hora de afrontar la llamada triple sostenibilidad.

Responsabilidad Social Corporativa

Por lo tanto, todo ello nos permitirá hacer frente a los nuevos modelos de negocio demandados por la sociedad, avanzando a través de la mejora continua en la consecución de la estrategia RSC definida por una organización. Esta estrategia, sin duda, deberá ser acogida e impulsada desde la más alta dirección y de forma transversal en toda la organización, para lograr una plena efectividad sobre todos los grupos de interés.